Cómo comparar dos viviendas sin decidir por intuición
Un método con criterios, pesos y coste real para que la comparación sea reproducible.
Publicado el 1 de septiembre de 2026
El problema
Cuando comparas dos viviendas de memoria, gana la que has visto más recientemente o la que tenía mejor luz el día de la visita. Un método escrito evita eso.
Paso 1: define criterios antes de visitar
Ejemplos: precio por m2 útil, estado y reforma necesaria, gastos fijos mensuales, orientación y luz, ruido, transporte, comercios, colegios, ascensor, eficiencia energética, potencial de revalorización de la zona.
Paso 2: pon pesos
No todos los criterios valen lo mismo. Reparte 100 puntos entre ellos antes de ver los pisos. Así no ajustas los pesos para justificar el favorito.
Paso 3: puntúa de 1 a 5 y calcula
Puntuación total = suma de (nota x peso). Hazlo el mismo día de la visita, con fotos y notas.
Paso 4: compara el coste real, no el precio
Coste real estimado = precio + gastos de compra + reforma + 12 meses de gastos fijos. Dos viviendas con el mismo precio pueden diferir mucho aquí.
Paso 5: prueba de resistencia
Pregúntate qué pasa si la reforma cuesta un 30% más o si tardas tres meses en alquilar. La vivienda que sigue aguantando es la que tiene margen.
Errores frecuentes
- Comparar m2 construidos contra m2 útiles.
- Ignorar derramas aprobadas.
- No pedir el certificado energético.
- Decidir con una sola visita y sin luz natural.
Sigue leyendo
Las fórmulas exactas que usa la calculadora, qué incluye cada concepto y qué deja fuera.
Guía práctica de las partidas que se suman al precio, con la advertencia de qué debe verificarse siempre.
La bruta sirve para filtrar; la neta para decidir. Con ejemplo numérico completo.